
El nivel de vida de las grandes ciudades y la inevitable influencia de los países fronterizos, hace que tanto niños como adolescentes incrementen de manera inadecuada, el consumo de alimentos posos nutritivos y con gran contenido calórico.
La falta de interés por las actividades deportivas, así como los espacios reducidos para poder practicarlas al aire libre, incrementan el desinterés por mantener en buen estado el organismo.
Las novedades tecnológicas, como los juegos electrónicos, limitan las posibilidades de movimiento y generan hábitos en donde los pequeños de la casa, permanecen sentados hasta por más de cuatro horas al día.
Las golosinas, las frituras y los refrescos, son alimentos que no deben ser incluidos de manera habitual en la dieta de los menores.
No hay comentarios:
Publicar un comentario